

Las familias más con menos recursos o que enfrentan mayores dificultades económicas de un pueblo o área urbana son identificadas por los propios residentes, y las mujeres de estas familias son invitadas a crear un grupo de autogestión.


En colaboración con nuestras organizaciones socias, los residentes realizan un análisis de su situación, lo que les permite determinar quién enfrenta mayores dificultades económicas dentro de la comunidad: quién tiene qué tipo de trabajo, quién posee qué recursos y quién puede proveer para cuántos niños y niñas. Es fundamental que las mujeres se encuentren en situaciones económicas similares para garantizar que el grupo no esté dominado por individuos, promoviendo así la equidad y la participación de todos los miembros.


Por primera vez en sus vidas, las personas más vulnerables, que a menudo han sido excluidas, tienen la oportunidad de construir una comunidad.











